Islas Cíes

Islas Cíes


«Descubre el archipiélago que conquistó al mundo con sus playas paradisíacas«

Vista aérea de las Islas Cíes

Las Islas Cíes: el paraíso Gallego ❤️

Te voy a contar algo que quizá ya intuías: en Galicia hay lugares mágicos, sí, pero pocos tienen ese efecto “wow” que te deja quieto, mirando al mar sin decir palabra. Las Islas Cíes son uno de esos sitios.
No son un destino más, ni un capricho veraniego. Son el paraíso atlántico de verdad, el de arena blanca, aguas turquesas y acantilados que quitan el aliento. Un lugar donde el tiempo se detiene, donde el viento manda y donde todo —absolutamente todo— gira alrededor de la naturaleza.

Las Cíes no son un lugar para ir con prisas. Son para disfrutarlas, para sentirlas, para dejar que la ría y el Atlántico te expliquen por qué este archipiélago está tan protegido. Porque lo está, y con razón. Y cuando llegas, lo entiendes.

Las Cíes: un paraíso que impresiona sin gritar

Hay sitios que presumen. Este no. Las Cíes tienen ese encanto silencioso de lo que es auténtico, de lo que no necesita adornos. Tres islas (Monteagudo, O Faro y San Martiño) que parecen colocadas a propósito para formar una postal perfecta. Rodeadas de océano, cubiertas de pinos, llenas de vida salvaje y con playas que parecen sacadas del Caribe… pero con el carácter gallego de siempre: aguas frías, brisa atlántica y ese olor a mar que lo cura todo.

Aquí no hay coches, no hay hoteles, no hay ruido. Solo naturaleza pura, senderos, miradores y un mar azul que hipnotiza.

¿Dónde están las Islas Cíes?

Frente a la Ría de Vigo, a apenas 14 kilómetros de la costa.
Tan cerca que las ves desde media ría, tan lejos que, cuando llegas, sientes que estás en otro mundo.

 ¿Cómo llegar a las Islas Cíes?

Llegar a las Islas Cíes es sencillo. El acceso es únicamente en barco, ya sea mediante los ferris que operan en temporada alta o a bordo de una embarcación propia. Desde Vigo, Cangas, Baiona o Sanxenxo salen barcos con frecuencia durante el verano. el trayecto es parte de la experiencia: vas navegando y, poco a poco, las islas se hacen grandes, inmensas, imponentes.

Lo más importante es recordar que para pisar el archipiélago necesitas un autorización previa de la Xunta obligatorio en Semana Santa y entre el 15 de mayo y el 15 de septiembre. Es una medida de protección fundamental para evitar masificaciones.

El proceso es sencillo: solicitas el permiso online, recibes un código para Luego poder comprar el billete en una naviera. Si vas en barco privado, también debes tramitar un permiso de fondeo, porque en un entorno así, cada movimiento se controla para proteger lo que importa: la naturaleza.

🚢 Navieras

Mar de Ons – Vigo, Cangas, Baiona
Nabia – Vigo, Cangas, Moaña
Cruceros Rías Baixas – Sanxenxo, Portonovo

Precios (Temporada Alta)

Adultos: 27-30€ ida y vuelta
Niños (4-12 años): 12-15€
Niños (0-3 años): Gratuito

⏰ Horarios (Temporada Alta)

Salidas desde Vigo 09:45 • 11:00 • 12:30 • 16:45 • 18:30

Retorno desde Cíes 10:30 • 11:45 • 13:45 • 17:30 • 19:30

*Horarios orientativos.

¿Cuál es la mejor Época para ir?

Cada época del año ofrece una experiencia distinta en las Cíes. En verano, el clima acompaña y las playas lucen en todo su esplendor, aunque también es cuando más gente visita las islas y cuando los precios suben. Es ideal si buscas sol, ambiente y servicios. La primavera y septiembre son, para muchos, los mejores momentos: temperaturas suaves, menos Gente y un paisaje igual de espectacular. El agua sigue fría, pero eso en Galicia nunca cambia del todo.

En otoño e invierno, las Cíes cambian de cara. El silencio domina, las playas están vacías y Todo se muestra Más salvaje. El clima es más impredecible, pero la experiencia es mucho más íntima. Y, como ventaja, no necesitas permiso para entrar. Es el momento perfecto si quieres sentir las islas como eran antes de aparecer en las guías de viajes.

Qué ver en las Islas Cíes

Te voy a contar algo que quizá no se dice lo suficiente: en Galicia, entre acantilados, bateas y pueblos marineros, hay un lugar que no necesita presentación… pero aun así sorprende a cualquiera que pone un pie en él. Las Islas Cíes tienen ese algo que no se explica con una foto ni con un titular. Son uno de esos rincones que lo tienen todo: playas que parecen inventadas, senderos que huelen a pino y sal, miradores que te dejan callado, y ese Atlántico inmenso que lo envuelve todo y que te recuerda qué pequeño eres frente al mar.

Las Cíes no hacen ruido. No lo necesitan. Son naturaleza pura, austera y generosa a la vez. Y cuando llegas, te pasa como en esos lugares especiales de Galicia: sientes que ya las conocías, que ya estaban dentro de ti antes incluso de verlas. Porque las Cíes tienen el encanto de lo sencillo, de lo auténtico, de lo salvaje sin domesticar. Un archipiélago que, más que un destino, es una sensación. Y ahora sí, vamos al detalle. Esto es lo que no te puedes perder.

Playa de Rodas: la joya blanca del Atlántico

Empiezo por lo obvio, por lo que todo el mundo comenta, porque —por una vez— lo que se dice es verdad. La playa de Rodas es mucho más que “la mejor playa del mundo”, como la llamó The Guardian. Rodas es una emoción. Una media luna perfecta de arena blanca y finísima que une dos islas como si fuera un puente natural hacia otro planeta. Un lugar donde el agua cambia del azul al verde con una suavidad casi irreal, y donde el silencio de la mañana se mezcla con el aroma del pinar que la rodea.

Cuando caminas por Rodas temprano, casi sin gente, el tiempo parece detenerse. El mar se mueve despacio, el viento baja desde las dunas… Es uno de esos lugares que se quedan en la memoria para siempre.

Playa de Rodas

Faro de Cíes: donde el horizonte se hace infinito

Si hay un lugar en las islas que te roba el aliento —literal y metafóricamente— es el Faro de Cíes. El camino es precioso: subidas suaves entre pinos y tramos donde el océano aparece entre las rocas como un recordatorio constante de que estás en pleno Atlántico. Y cuando llegas arriba, entiendes por qué merece la pena cada paso.

Desde el faro, la vista se abre en todas direcciones. Al norte, los acantilados salvajes; al sur, las dunas y Rodas desde arriba, como una pincelada blanca en medio del mar. Y delante de ti, el océano infinito, azul, poderoso. No hay mirador que supere la sensación que se tiene desde ahí arriba: la de estar en el borde del mundo.

Alto do Príncipe: el balcón más mágico de las Cíes

Si el faro impresiona, el Alto do Príncipe te conquista. Es más accesible, más íntimo y tiene una de las vistas más emblemáticas del archipiélago. El camino es sencillo, rodeado de pinos, con tramos donde el olor a mar lo invade todo.

Cuando llegas a la gran roca final, el viento atlántico te golpea la cara suavemente, y entiendes que este es uno de esos miradores que no se olvidan. No por lo que ves, sino por lo que sientes. El mar, ahí abajo, chocando contra la piedra; la isla, a tus pies; y tú, en silencio, mirando cómo el horizonte se funde con el cielo.

Lago dos Nenos: el secreto mejor guardado entre Rodas y el mar

Entre la playa de Rodas y el océano se esconde un pequeño milagro natural: el Lago dos Nenos. Un rincón tranquilo, protegido, donde el agua salada se mezcla con las corrientes y crea un ecosistema único. Si te acercas con calma, verás peces, aves y reflejos que se mueven al ritmo del viento. Es un lugar para observar, no para tocar, uno de esos pequeños tesoros que recuerdan por qué estas islas son tan especiales.

Aquí la vida fluye despacio. Los cormoranes se posan en las rocas, las gaviotas sobrevuelan el agua y el sol juega con el color verde oscuro del lago. Es un paisaje distinto al resto, más sereno, casi íntimo, perfecto para sentarse un rato y simplemente mirar..

🎟️ Permisos y autorizaciones: el paso imprescindible

Te voy a contar algo importante, casi un secreto a voces entre quienes conocemos bien las Islas Cíes: no se puede entrar así como así. No porque no quieran que vayas —al contrario—, sino porque están tan protegidas, tan mimadas y tan queridas que hay que cuidarlas entre todos. Y para eso existe un sistema de permisos que, lejos de ser un engorro, es la garantía de que las islas seguirán siendo ese paraíso atlántico que tanto impresiona.

Las Cíes son un Parque Nacional, un espacio frágil, vivo y limitado. Las playas, los senderos, las dunas, las colonias de aves… todo funciona en equilibrio. Demasiada gente, demasiado ruido o demasiada huella humana, y ese equilibrio se rompería. Por eso, cada día solo pueden entrar 2.200 personas. Ni una más. Y créeme: gracias a eso, cuando pones un pie en Rodas o subes al Alto do Príncipe, lo notas. La naturaleza respira, el silencio se mantiene y tú puedes disfrutar del lugar casi como si fuera solo para ti.

¿Cuándo necesitas permiso?

Hay dos momentos clave: Semana Santa y Del 15 de mayo al 15 de septiembre (temporada alta) En esas fechas, es obligatorio pedir un permiso de acceso antes de comprar el billete del barco. Sin él, no embarcas. Las navieras no pueden venderte un ticket si no apareces en el sistema.

El resto del año, las islas están más tranquilas y puedes ir sin solicitud previa… siempre que el tiempo acompañe y las rutas estén operativas.

¿Por qué existe este permiso?

Porque las Islas Cíes no solo son bonitas: son delicadas. Son hogar de miles de aves marinas, de ecosistemas que funcionan al milímetro, de playas casi salvajes que no se pueden masificar. El permiso es una forma de decir: “Adelante, disfruta… pero respeta”. Es la manera de que tú tengas una experiencia increíble, sin agobios y sin ruidos, y de que las islas sigan siendo las islas, sin perder una pizca de su magia.

Cómo pedir el permiso

Pedir el permiso para visitar las Islas Cíes es muy fácil: solo tienes que entrar en la web oficial  autorizacionillasatlanticas.xunta.gal , rellenar tus datos, y al momento recibirás un código provisional ese código luego tienes un tiempo (2 horas creo) para comprar los billetes del barco en cualquiera de las navieras autorizadas; si no lo haces, el permiso caduca y tendrás que empezar de nuevo. Una vez compres el billete, la autorización queda vinculada automáticamente y ya formas parte del aforo diario del parque. Y si al final no puedes ir, puedes cancelarlo hasta 15 días antes para liberar tu plaza.

¿Y si vas en barco privado?

Si vas en tu propia embarcación —o en una de alquiler— también necesitas pedir el permiso de fondeo, porque en Cíes no se puede anclar donde uno quiera: cada zona tiene su cupo y sus normas para proteger el fondo marino, y el proceso es tan simple como solicitarlo online, indicar la matrícula del barco y el día, y esperar la confirmación.

Eso sí: sin permiso, no hay entrada; las navieras lo comprueban al instante y, si tu nombre no figura en la lista del parque, te tocará volver a casa, no por capricho, sino para mantener las islas sin masificaciones y con la tranquilidad que las hace tan especiales. Y créeme, se nota: gracias a este sistema disfrutas del archipiélago sin agobios, con espacio y en plena armonía con la naturaleza.

Por eso, si ya sabes qué día quieres ir, solicita el permiso cuanto antes: en verano —sobre todo agosto y fines de semana— vuelan, y dejarlo hecho con tiempo te asegura que tu sitio en el paraíso está reservado.

Consejos para disfrutar de las Islas Cíes como un gallego

⚠️ No olvides pedir el permiso antes de ir. Sin él, por muy buena que sea la previsión del tiempo o por mucho que tengas ganas, no podrás entrar a las islas. Es el paso imprescindible para que todo lo demás salga bien y tu día empiece sin sobresaltos.

Te voy a decir algo: las Cíes son un paraíso, sí, pero también son un lugar que agradece —y mucho— que vayas preparado. El clima cambia rápido, el terreno tiene sus sorpresas y el mar siempre hace de las suyas. Llevar lo justo y necesario te ahorrará problemas y te permitirá disfrutar sin pensar en nada más que en caminar, mirar y respirar.

🎒 Qué llevar (lo esencial, sin complicaciones)

Lleva un protector solar alto, porque aunque en Galicia el sol se disfrace entre nubes, cuando pega… pega. Un calzado cómodo de senderismo te salvará en las rutas, que tienen cuestas y tramos pedregosos. Mete también un cortavientos o jersey ligero, porque en los miradores siempre sopla ese aire atlántico que es parte del encanto, pero que si te despistas te deja tiritando.

En cuanto a la comida, lo normal es llevar bocadillos, fruta o snacks y suficiente agua para pasar el día, ya que las cantinas son limitadas y en temporada baja ni siquiera abren. Y fundamental: una bolsa para tu basura. Aquí no se deja nada. Lo que sube contigo, baja contigo.

💡 Consejos útiles para disfrutar sin sobresaltos

Llegar temprano es la mejor manera de disfrutar las islas sin agobios, sobre todo en verano. Además, lleva efectivo, porque no hay cajeros y no todas las cantinas aceptan tarjeta. En el centro de visitantes puedes recoger mapas y orientarte antes de empezar cualquier ruta: nunca está de más.

Y, por supuesto, respeta siempre las normas del parque. Puede parecer obvio, pero es lo que mantiene las islas así de salvajes y auténticas. Si cuidas las Cíes, las Cíes te cuidarán a ti con una experiencia inolvidable.

⚠️ Advertencias (de esas que te alegras de saber antes de ir)

Las gaviotas pueden ponerse demasiado cariñosas cuando ven comida, así que no te despistes si estás comiendo en Rodas o Figueiras. El agua del mar está fría incluso en agosto, pero forma parte del carácter atlántico. En los miradores puede soplar un viento fuerte, así que ve con ropa adecuada y precaución. Y recuerda: si el tiempo empeora, los barcos pueden cancelarse. No es un capricho; es el mar mandando.

Información útil para organizar tu visita

🚢 Navieras

  • Mar de Ons: mardeons.es
  • Nabia: piratasdenabia.com
  • Cruceros Rías Baixas: crucerosriasbaixas.com

🏕️ Camping

¡Tu Aventura te Espera!

Las Islas Cíes no son simplemente un destino: son una experiencia que te cambia la forma de mirar la naturaleza y el mar. Cuando las ves por primera vez, cuando subes a un mirador o cuando te sientas en la arena de Rodas con los pies en el agua azul, entiendes por qué este archipiélago es tan querido y tan protegido.

📅 Planifica tu visita con antelación.
🎫 Pide tu permiso cuanto antes.
🏝️ Prepárate para vivir el paraíso atlántico.

Recuerda: eres privilegiado de visitar uno de los lugares más protegidos y bellos de España ¡Cuídalo como el tesoro que es!

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